domingo, 25 de julio de 2010

GAINSBOURG (VIE HÉROÏQUE) Joann Sfar


DIRECTOR Joann Sfar
GUIÓN Joann Sfar
MÚSICA Olivier Daviaud
FOTOGRAFÍA Guillaume Schiffman
REPARTO Eric Elmosnino, Laetitia Casta, Lucy Gordon, Doug Jones, Mylène Jampanoï, Anna Mouglalis, Sara Forestier, Kacey Mottet Klein




Joann Sfar se adentra en el mundo del cine, después de su reconocido trabajo como dibujante de cómics, con la vida y milagros del artista francés Serge Gainsbourg. Sfar crea un mundo muy a lo Michel Gondry caminando entre la linea del surrealismo y el biopic. Camina entre la comedia y la biografía pura y dura. Dejando de lado las típicas películas de "señor famoso y atormentado que malgasta su dinero en toda clase de vicios", Gainsbourg es un cuento.

Sólo con la introducción a modo de animación. dónde Gainsbourg aparece como un dibujo animado, podemos adentrarnos al mundo surrealista de Sfar, que nos acompañara en mayor o menor grado, durante todo el film.

Desfilan por la pantalla, una detrás de otra, todas las celebridades que compartieron momentos de su vida con Gainsbourg, enlazándose con unos numeros musicales geniales, para mi, los mejores: Bonnie & Clyde (con Brigitte Bardot), Je Bois (con Boris Vian) o La Javanaise (con Juliette Gréco). Vemos pasar por "Gainsbourg" a Juliette Gréco, Brigitte Bardot, Jane Birkin, Boris Vian o France Gall.



Y entre las personas de carne y hueso allí aparece 'La Gueule'! Ahí nos damos cuenta de que no es un simple biopic. 'La Gueule', interpretado por Doug Jones (El 'Fauno' de 'el laberinto del fauno), es la voz de la conciencia de Gainsbourg, del pequeño Lucien, de él mismo.

Con la entrada de la Gueule en escena la película se convierte en una especie de parodia de la vida de Serge Gainsbourg, una película humorística, con gracia, una gracia que podría llegar a saturarnos. Y lo haría, sino fuera por la brillante interpretación de Éric Elmosnino. Él es Serge Gainsbourg en todas sus cualidades. Te lo llegas a creer. Siempre.


miércoles, 21 de julio de 2010

SIGNO DE ADMIRACIÓN Capman


Hay un charco de lágrimas donde leo los tebeos de mi fascinación y una etapa de recreos donde aprendí a cantar. ¡Gol! Quedan a mis espaldas, creo, tus jadeos en mi cuello. Ser pequeño puede estar tan lejos. Ser pequeño es digno de admiración.Signo de admiración, te quiero, signo de admiración y cierro. Los ojos, la boca, los miedos, los huesos. Signo de admiración y abro: vamonos… Vamonos a pintar la ciudad de rojo, regalar sonrojos, quitar el cerrojo. Vamonos… Vamonos al ascensor parado, al vagón de metro, al mejor momento, vamonos. Signo de admiración y cierro otra puerta y adiós decepción. Signo de admiración y abro otra opción y entra la sangre y cierro otra puerta que abres con la radiografía de mi corazón. Joder, ¡y eso que aun no te conozco!

Quiérame, manifiéstate de súbito, choquémonos como por arte mágico en el Bukowski un miércoles. Pidámonos disculpas, intentemos tirar el muro gélido diciéndonos las cuatro cosas típicas. Invitémonos a bebidas alcohólicas. Escúchame decir cosas estúpidas y ríete. Sorpréndete valorándome como a oferta sólida. Y a partir de ahí, quiéreme. Acompáñame a mi triste habitáculo. Relajémonos y pongamos música. De pronto, abalancémonos como bestias indómitas. Mordámonos, toquémonos, gritémonos. Permitámonos que todo sea valido. Y sin parar follémonos. Follémonos hasta quedar afónicos, follémonos hasta quedar escuálidos. Y al otro día, quiéreme. Unamos nuestro caminar errático descubramos restaurantes asiáticos, compartamos películas, celebremos nuestras onomásticas regalándonos fruslerías simbólicas. Comprémonos un piso. Hipotequémonos. Llénenoslo con electrodomésticos y regalémosle nueve horas periódicas a trabajos insípidos que permitan llenar el frigorífico. Y mientras todo ocurra, solo quiéreme.

Continúa queriéndome mientras pasan hespiditas las décadas dejando que nos arrojen al hospital geriátrico. Inválidos, mirándonos sin más fuerza ni dialogo que el eco de nuestras vacías cáscaras. Quiéreme para que pueda decirte cuando vea la sombra de mi lápida “Ojalá, ojalá como dijo aquel filosofo, el tiempo sea cíclico y volvamos reencarnándonos en dos vidas idénticas y cuando en el umbral redescubierto de una noche de miércoles pretérita tras chocarme contigo, girándote, me digas: uy, perdóname, ruego que permita al Dios autentico que recuerde el futuro de este cántico, y anticipándolo, pueda mirarte directo a los ojos y conociéndolo muy bien, sabiendo el devenir de futuras esdrújulas, destrozando de un pisotón mi brújula te diga: Solo quiéreme”.

Vamonos, vamonos a pintar la ciudad de rojo, regalar sonrojos, quitar el cerrojo a esta puta prisión. Vamonos, vamonos al ascensor parado, al vagon de metro, al mejor momento que encuentre el amor, vamonos. Signo de admiración y cierro otra puerta y adiós decepción. Signo de admiración y abro otra opción y entra la sangre y cierro otra puerta que abres con la radiografía de mi corazón. Joder, ¡y eso que me muero de ganas de poder conocerte!


Letra: Adrià Navarro
Voz: Nacho Aldeguer
Poema: Daniel Orviz

The Capman són
NACHO ALDEGUER
HÉCTOR Gª ROEL
JAVIER BRUNA
JAVIER DELGADO
DIEGO HERNANDO
FÉLIX ANTOLÍN
PABLO RODRÍGUEZ

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