lunes, 23 de agosto de 2010

VILLA AMALIA benoît jacquot


DIRECTOR Benoît Jacquot
GUIÓN Benoît Jacquot, Julien Boivent
MÚSICA Bruno Coulais
FOTOGRAFÍA Caroline Champetier
REPARTO Isabelle Huppert, Jean-Hugues Anglade, Xavier Beauvois, Maya Sansa, Clara Bindi, Viviana Aliberti

Ann lleva buena parte de su vida dedicada a la música y, en concreto, al piano. De un día para otro, todo lo que había tardado tanto tiempo en construir se viene abajo al descubrir a su pareja, Thomas, besando a otra mujer. Desde ese momento, Ann decide romper con el pasado y empezar de cero, a pesar de la gran inseguridad que siente. El primer paso es embarcarse en un viaje a una isla con la única compañía de su música y su viejo amigo Georges. Así será como Villa Amalia se cruce en su camino.

"Villa Amalia" es la adaptación de una novela de Pascal Quignard, es un viaje incomprensible que emprende la protagonista de esta huida. El detonante de todo esto es simplemente una infidelidad de su marido. O eso parece en la película. Por mi parte estuve esperando que me explicaran porque esa huida repentina, ya que no quería creer que solo fuera porque su marido la estaba engañando, pero me dejaron con esa incógnita, si es que la hay. A lo mejor su "cortar con todo" era simplemente a raíz de eso. Hay casos en que las cosas simples no son efectivas.

Ella. Una madura, aunque se empeña en que la llamen 'señorita', y reconocida pianista, quiere cortar con todo su pasado. De golpe. Deja a su marido, su reconocido trabajo, vende la casa, el coche, borra sus cuentas bancarias, se desprende de su teléfono móvil, toda su ropa...

Todo el metraje nos lo quieren vender como si fuera una huida desesperada hacia ningún lugar, aunque como he dicho antes, para mi el detonante de todo esto, los cuernos de su soso marido, no queda justificado. No entiendes a la protagonista ni al principio de la película, ni al final. No le coges cariño, y menos aun después de escuchar las conversaciones filosóficas tan profundas e irreales que tiene con sus allegados.

"Villa Amalia" es una película sencilla, con una buena fotografía de algunos rincones de Francia e Italia, pero la historia es incomprensible, mal definida y los personajes no consiguen aportarte nada.

Para mi lo mejor son los personajes secundarios: la madre de la protagonista me pareció entrañable, y eso que solo tiene un par o tres de secuencias, igual que la mujer italiana, dueña de "villa amalia", que parece recién salida de un anuncio de yogur griego.




jueves, 19 de agosto de 2010

LE REFUGE françois ozon


DIRECTOR François Ozon
GUIÓN François Ozon, Mathieu Hippeau
MÚSICA Louis-Ronan Choisy
FOTOGRAFÍA Mathias Raaflaub
REPARTO Isabelle Carré, Louis-Ronan Choisy, Pierre Louis-Calixte, Melvil Poupaud

La bella historia de amor que viven Mousse y Louis se rompe de golpe cuando él muere víctima de una sobredosis de drogas. A Mousse no le dio tiempo de contarle que estaba embarazada. La mujer no sabe qué hacer y decide buscar refugio en una casa lejos de París, donde se reunirá con el hermano de Louis, Paul .



Por el trailer puede parecer que sea la típica película romántica, empalagosa y previsible. Por suerte, puedo decir, creo, que es el trailer más engañoso que he visto en mucho tiempo. Cierto. En los 10 primeros minutos del metraje Ozon consigue que pongas unos ojos como platos y que, solo con 10 minutos, te metas dentro de la peligrosa relación entre Mousse (Isabelle Carré) y Louis (Melvil Poupaud) y que entiendas la dependencia que tendrá Mousse de Louis después de que este se muera.

Mousse, después de todo lo ocurrido, quiere escapar y relajarse, busca su refugio en un pequeño pueblo y en una casa idílica con jardín. Allí, como le dice al hermano de Louis (Louis-Ronan Choisy) quiere aprender a estar sola. Su difunto novio y el padre de su hijo, todavía es una carga demasiado dura para ella. Encuentra refugio (su segundo refugio) en los brazos y el cariño de Paul, el hermano de Louis. Aquí es donde la cinta podría empezar a ser un drama romántico cualquiera, "un clavo saca a otro clavo", pero que Ozon prefiere llevarlo mas allá y romper un poco los moldes. Solo un poco, aunque al espectador ya le basta para creer que no esta viendo una película más.

"Le Refuge" se puede disfrutar a nivel estético, yo la definiría como fría, oscura pero bonita a la vez. Mientras tanto seguimos viendo el proceso de embarazo de Mousse, sus preocupaciones, sus deseos , sus ganas por seguir siendo 'alguien'. No se si explicar el final... Solo dire que por un segundo se me paso por la cabeza que acabaría así. Pero pensé que no podía ser posible. Que si Mousse había buscado un refugio, una casa, una vida tranquila, para su bebé, es porque quería a ese bebé, quería seguir teniendo una parte de Louis con ella. Me equivoqué, de nuevo.

Mención especial a Louis-Ronan Choisy, cantante y actor que desconocía antes de ver la nueva peli de Ozon, y que deja momentos tan bonitos como este.

domingo, 15 de agosto de 2010

CANELA EN RAMA sharif



Subo al ring, soy el delfín del mar del Ebro,
el paladín, cuando corre la tin-ta ya me alegro
mi botín, es el fértil motín de mi cerebro
y lo celebro, en cada negro verso que enhebro

Yo tengo swing, me llaman el King, un caballero,
el bailarín, que no baila sin, su viejo sombrero
como Rakim, mi estilo fluye puro y sincero
del lapicero al sendero del micro duro de acero

Y así por fin me libero de la máscara
como la semilla se separa de la cáscara,
vuelvo renacer en el humo de un canuto,
y todo lo que queda es el placer de seguir vivo otro minuto,

Con pasión coma, R.A.P. vocación, emoción,
es el idioma de mi generación,
la canción como eslabón entre el pensar y el sentir,
y al corazón que no le falte una razón para latir

Es decir, que nada importa mientras queda
brillando en el cielo una luna de Avellaneda
a mi que más me da si la herida no se hereda,
si, si gira la rueda de la vida y nada queda

Solo palabras de seda que se enredan en el viento,
en el tiempo, en el templo, allí donde se esconde el pensamiento,
no sabe la gente lo que siento, el castigo, el sufrimiento,
el feroz enemigo que llevo dentro

No, aquí comienza otra batalla a la orilla de este folio
tío, lejos del podio y de las medallas,
a mi bolígrafo le sobran las agallas,
está ya hasta la polla de morralla y de murallas

La causa, es la sociedad histérica
la pausa, cuando lo exige la métrica,
mi rima tiene lógica, pero cuida la estética
proviene de la erótica y de una buena fonética

Voy, casi con treinta y sin oficio
haciendo en los altares de los bares sacrificios,
yo, he perdido el rumbo, pero vivo feliz,
no conseguí cambiar el mundo pero él tampoco a mi

MC, así que estoy en paz, tengo el corazón desnudo,
crecido, sin yugo, después de haber sido mi verdugo,
se fugó de mi pecho por el techo de mis pies
por no saber llegar a fin de mes,

Y es que, no tengo otra fe que la música q canto,
que invento, que siento salir de mis adentros como el llanto,
del viento, mi encanto es que canto y no miento
por cientos de tantos ni tantos por cientos

No, siempre el mismo, así me parta un rayo
si me callo lo que pienso luego estallo y no me hallo,
y si me falta el aire le, doy otra calada a este porro,
de, nada sirve ya pedir socorro,

No, loco no, tocas el micro como lo toco, yo,
solo co-loco las palabras como pocos,
in-voco a, rimas y versos a este aquelarre
pa poder cantar hasta que la voz se me desgarre

Niña, el clima frio de la cima, no seduce a mi rima,
ella prefiere las luces de la tarima,
y el temor que produce el concierto
es adicta, al calor de la gente en directo

Mi tinta que suena pura y es estricta,
se mantiene invicta ante la dicta-dura del tic tac,
y ante la infame locura de la postura de la tele
basura, paso de moda la cultura ya,

Pero yo sigo siendo libre en mis poemas
niña, yo ya he roto las cadenas
mi amor no tiene forma, solo es lava que fluye
porque todo lo que toca o lo transforma o lo destruye

Y no me importa si el destino me pone la zancadilla
yo ya tengo mi camino de baldosas amarillas
y remos en mi barca, versos de monarca,
y la marca del que escribe lo que vive sin tener miedo a la parca

Y ahora resulta que todos son raperos
pero, más de la mitad no sabe usar un lapicero
yo sigo cantando, cantando siempre sigo …


sábado, 7 de agosto de 2010

WOLF PARADE expo 86

01. Cloud Shadow On The Mountain
02. Palm Road
03. What Did My Lover Say? (It Always Had To Go This Way)
04. Little Golden Age
05. In The Direction Of The Moon
06. Ghost Pressure
07. Pobody’s Nerfect
08. Two Men In New Tuxedos
09. Oh You, Old Thing
10. Yulia
11. Cave-O-Sapien

http://www.myspace.com/wolfparade
http://soundcloud.com/subpop/sets/wolf-parade-expo-86
http://ugotfile.com/file/1699383/RT_CRN-2010-86-Expo-Parade-Wolf.rar



En Spotify entran dentro del Tag "Indie Rock", sin embargo en iTunes prefieren classificarlos como "Alternative & Punk". A mi me engancharon con temas como 'Modern world', 'Shine a light', 'Dear Sons And Daughters Of Hungry Ghosts' o 'I'll believe in anything', todos de su primer albúm "Apologies to the Queen Mary". De "At Mount Zoomer", su segundo albúm, no he escuchado nada pero por las opiniones que he ido recogiendo de aqui y de alla mejor olvidarlo de su discografia.



Originarios de Montreal y amigos de The Arcade Fire y de Modest Mouse, Wolf Parade
es una banda canadiense formada allá por 2003. Su sonido es de un caòtico dulcemente controlado, suenan como lobos feroces distraidos, algo ruidosos en determinados momentos pero melancolicos y calmados en otros. Esta 'bi-polaridad' es lo que los hace peculiares e interesantes. A veces pasan de ser unos lobos feroces a uns corderitos mimosos en la misma canción.



"El disco es más centrado que la anterior. Hay mucha energía en él, no sé si es una mezcla de los dos últimos discos, es definitivamente diferente de los dos. Hay mucho más uptempo, cosas en él que había en el último registro. Pero es realmente denso. Todas las canciones y los arreglos son muy, muy densos,creo que éste es un poco más fiel a la estética principal de Wolf Parade", dice Dan Boeckner (también en Handsome Furs). Él y Spencer Krug són los responsables de las composiciones de este nuevo y energetico disco.

A juzgar por la portada (¡Que me encanta!), unos niños de los 80 jugando a ser mayores, se podria decir que en "expo 86" también hay un rastro melancolico que caracterizaba sus anteriores trabajos, Krug y Boeckner presentan su obra más pop-rock y directa, y pretender emocionar y animar con cada canción a todos sus seguidores. Un disco potente. Para escuchar. Con ritmos y acordes muy adictivos.

jueves, 5 de agosto de 2010

LA CAÍDA (La chute) Albert Camus 1956

¿Señor, puedo ofrecerle mis servicios, sin correr el riesgo de parecerle importuno? Temo que no logre usted hacerse comprender por el estimable gorila que preside los destinos de este establecimiento. En efecto, sólo habla holandés. Amenos que usted no me autorice a abogar por su causa, él no adivinará que desea usted ginebra. Vamos, me atrevo a esperar que haya comprendido. Ese cabeceo ha de significar que el hombre se rinde a mis argumentos. Sí, en efecto, ya va, seapresura con una sabia lentitud. Tiene usted suerte, no gruñó. Cuando se niega a servir, le basta un gruñido, y entonces ya nadie insiste. Ser rey de sus humores es el privilegio de los animales más evolucionados. Pero, en fin, me retiro, señor, contento de haberle sido útil. Se lo agradezco y aceptaría, si estuviera seguro de no serle molesto. Es usted demasiado amable. Pondré, pues, mi vaso junto al suyo.

Tiene usted razón, su mutismo es ensordecedor. Es el silencio de las selvas primitivas, cargado a más no poder. A veces, me sorprende la obstinación que pone nuestro taciturno amigo en su inquina por las lenguas civilizadas. Su oficio consiste en recibir a marinos de todas las nacionalidades en este bar de Ámsterdam que él llama, por lo demás, sin que nadie sepa por qué, México-City. Con semejantes deberes, bien pudiera temerse, ¿no lo cree usted?, que su ignorancia sea muy incómoda. ¡Imagínese al hombre de Cro-Magnon instalado en la torre de Babel! Por lo menos, el hombre de Cro-Magnon se sentiría un extraño en ese mundo. Pero éste, no; éste no siente su destierro. Sigue su camino sin que nada lo alcance. Una de las raras frases que oí de su boca proclamaba qué todo era cuestión de tomarlo o de dejarlo. ¿Qué era lo que había que tomar o dejar? Probablemente a nuestro propio amigo. Se lo confesaré: me atraen esas criaturas hechas de una sola pieza. Cuando, por oficio o por vocación, uno ha meditado mucho sobre el hombre, ocurre que se experimente nostalgia por los primates. Éstos no tienen pensamientos de segunda intención.

Nuestro huésped, a decir verdad, tiene algunos, aunque los alimenta oscuramente. A fuerza de no comprender lo que se dice en su presencia, ha adquirido un carácter desconfiado. De ahí le viene ese aire de gravedad sombría, como si tuviera la sospecha, por lo menos, de que algo no marcha bien entre los hombres. Esta disposición suya hace menos fáciles las discusiones que no atañen a su oficio. Mire por ejemplo allí, por encima de su cabeza, en la pared del fondo, ese espectáculo que marca el lugar de un cuadro que ha sido descolgado. Efectivamente, antes había allí un cuadro y particularmente interesante. Era una verdadera obra maestra. Pues bien, yo estuve presente cuando el amo de este lugar lo recibió y luego cuando lo cedió. En los dos casos lo hizo con la misma desconfianza, después de pasarse semanas rumiándolo. A este respecto, la sociedad echó a perder un poco, hay que reconocerlo, la franca simplicidad de su naturaleza.

Advierta usted bien que no lo juzgo. Considero fundada su desconfianza y yo mismo la compartiría de buena gana, si, como usted lo ve, mi naturaleza comunicativa no se opusiera a ello. Soy parlanchín, ¡ay!, y entablo fácilmente conversación. Aunque sepa guardar las distancias convenientes, todas las ocasiones son para mí buenas. Cuando vivía en Francia no podía encontrarme con un hombre de espíritu sin que inmediatamente me pegara a él. ¡Ah, advierto que le choca ese pretérito imperfecto de subjuntivo!1 Confieso mi debilidad por ese modo y el lenguaje correcto y elegante en general. Y es una debilidad que me reprocho, créamelo. Bien conozco que el gusto por la ropa blanca fina no supone necesariamente que uno tenga los pies sucios. Una cosa no impide la otra. El estilo, lo mismo que la ropa interior fina, disimula con demasiada frecuencia el eczema.

Me consuelo diciéndome que, después de todo, los que farfullan un idioma no son, tampoco ellos, puros. Pero, claro está, volvamos a beber ginebra. ¿Se quedará usted mucho tiempo en Ámsterdam? Hermosa ciudad, ¿no le parece?

¿Fascinante? He aquí un adjetivo que no oía desde hace mucho tiempo, desde que abandoné Paris, para ser más preciso, hace ya varios años. Pero el corazón tiene su memoria y yo no olvidé nada de nuestra hermosa capital ni de sus muelles. París es un verdadero espejismo, una soberbia decoración habitada por cuatro millones de siluetas. ¿Casi cinco millones según el último censo? ¡Vaya que habrán hecho hijos! Y, a decir verdad, no me asombra. Siempre me pareció que nuestros conciudadanos tenían dos furores: las ideas y la fornicación. A troche y moche, por así decirlo. Guardémonos, por lo demás, de condenarlos; no son los únicos. Toda Europa hace lo mismo. A veces imagino lo que habrán de decir de nosotros los historiadores futuros. Les bastará una frase para caracterizar al hombre moderno: fornicaban y leían periódicos. Después de esta aguda definición me atrevería a decir que el tema quedará agotado.

¿Los holandeses? Oh, no; son mucho menos modernos. Tienen tiempo; mírelos usted. ¿Qué hacen? Pues bien, estos señores viven del trabajo de esas señoras. Por lo demás, son machos y hembras, criaturas muy burguesas, que han venido aquí, como de costumbre, por mitomanía o por estupidez; en suma, por exceso o por falta de imaginación. De cuando en cuando, esos señores sacan a relucir el cuchillo o el revólver. Pero no crea usted que la cosa va en serio. Su papel exige que lo hagan así. Eso es todo; se mueren de miedo cuando disparan sus últimos cartuchos. Aparte de esto, los encuentro más morales que a los otros, los que matan en familia. ¿No ha advertido usted que nuestra sociedad se organizó para esta clase de liquidación?

Desde luego que ha oído usted hablar de esos minúsculos peces de los ríos brasileños que atacan por millares y millares al nadador imprudente, lo limpian en unos pocos instantes con mordiscos pequeños y rápidos y no dejan-de él más que un esqueleto inmaculado, Y bien, ésa es su organización. "¿Quiere usted una vida limpia? ¿Como todo el mundo?" Naturalmente que usted dice si. ¿Cómo decir no? "De acuerdo, vamos a limpiarlo. Aquí tiene un oficio, una familia, comodidades y expansiones organizadas." Y los pequeños dientes atacan la carne hasta los huesos.Pero, soy injusto. No hay que decir que sea su organización; mirándolo bien, es la nuestra: todo está en saber quién limpiará a quién.

Ah, por fin nos traen nuestra ginebra. ¡Por su prosperidad! Sí, el gorila abrió la boca para llamarme doctor. En estos países todo el mundo es doctor o profesor. A la gente le gusta respetar, por bondad y también por modestia. Aquí por lo menos la ruindad no es una institución nacional. Y, dicho sea de paso, yo no soy médico. Si quiere saberlo, era abogado antes de venir aquí. Ahora soy juez penitente.

Pero permítame que me presente: Jean-Baptiste Clamence, para servir a usted. Encantado de conocerlo. Probablemente es usted hombre de negocios, ¿no es así? ¿Más o menos? ¡Excelente respuesta! Y también muy cuerda, pues en todo somos siempre más o menos.

Veamos, permítame hacer un poco el papel de pesquisante. Tiene usted más o menos mi edad, el ojo avezado de los cuarentones que, más o menos, están ya todos de vuelta. Va usted más o menos bien vestido, es decir, como lo hacemos en Francia, y tiene las manos suaves. ¡De manera que es más o menos un burgués! ¡Pero un burgués refinado! Que le choquen los pretéritos imperfectos de subjuntivo prueba doblemente su cultura. Primero, porque los reconoce, y luego porque le irritan los nervios. Por último veo que le divierto, lo cual, sin vanidad, supone en usted cierta amplitud de espíritu. De modo que, más o menos es usted..., pero, ¿qué importancia tiene?

Las profesiones me interesan menos que las sectas. Permítame que le haga dos preguntas y respóndalas únicamente en el caso de que no las juzgue indiscretas. ¿Tiene usted bienes de fortuna? ¿Algunos? Bien. ¿Los compartió con los pobres? No. Entonces es lo que yo llamo un saduceo. Si no practicó las Escrituras, hay que reconocer que no ha progresado usted gran cosa. ¿No? Entonces, ¿conoce usted las Escrituras? Decididamente usted me interesa.

En cuanto a mí... Bueno, júzguelo usted mismo. Por la estatura, los hombros y esta cara de la que a menudo me han dicho que era adusta, doy la impresión de ser un jugador de rugby, ¿no es cierto? Pero, si ha de juzgarse por la conversación, deberá admitirse que tengo cierto refinamiento. El camello cuyo pelo sirvió para hacer mi abrigó probablemente tenía sarna; pero en cambio llevo las uñas pulidas. Yo también soy avisado, y sin embargo me confío a usted sin precauciones por su aspecto. Por último, a pesar de mis buenas maneras y de la forma elegante de expresarme, frecuento bares de marineros del Zeedijk. ¡Vamos, no busque más! Mi oficio, lo mismo que la criatura, es doble. Eso es todo. Ya se lo dije, soy juez penitente. En lo que me concierne, sólo una cosa es clara: no poseo nada. Sí, fui rico; no, no compartí nada con los pobres. ¿Y qué prueba eso? Que yo también era un saduceo... Oh, ¿oye las sirenas del puerto?




martes, 3 de agosto de 2010

OTRA-VEZ diálogo de besugos


A
¿Qué?

B
Que me he quedado sordo otra vez.

A
¿Qué?

B
Que me he quedado sordo... Otra vez.

A
¿Otra vez?

B
Sí, sí. Otra vez.

A
Ya, que sí. Otra vez. ¿Pero "otra vez", qué?

B
Que-me-he-que-da-do-sor-do.

B
Otra-vez.

A
Aaaaah!

B
De buzear supongo.

A
¿Buzear? Si, claro. Vamos.