jueves, 16 de diciembre de 2010

TOMATES hormonas con patas


Crecemos. Es inevitable, y a veces no nos damos cuenta.
Como cuando te das cuenta que salen tomates de las semillas que plantaste un día de invierno en tu casa de campo. La planta creció sin apenas darte cuenta. Sin regarla ni hacerte cargo de ella. No me comparo con una tomatera pero si que crezco sin apenas darme cuenta. Y cuando me doy cuenta en lugar de aprovecharlo y coger carrerilla, me bloqueo. Y pienso en si no me estoy equivocando. Sino estaría mejor en otro sitio. En el campo. Cuidando de mis tomates. Dándole la brasa a Edu y cogiendo la bici para ir al pueblo de al lado.

Pero los tomates sí los sacas del huerto también viven. No en el campo, en una simple maceta pero con tierra adobada, de esa con trocitos de porexpan que venden en el chino de la esquina. Y no crecerá solo bebiendo agua de lluvia sino que tendrá que vivir gracias a cuidados y regadoras diarias. Pero vivirá y tendrá tomates igual o más buenos que en el huerto del campo. El único secreto es saber donde quieres vivir.
Donde quieres crecer y donde quieres tener tomates. Una vez saber esto. Ya puedes ir a por ello porque cuando lo sabes, lo sabes.


Yo, a mis 26 años, ayer vi que no lo tenia nada claro. Y que estaba creciendo. A lo mejor hacia una dirección que no me interesa. O que si me interesa pero no me apetece que me interese. "Apetece" no es la palabra. Me "jode" que me interese. Cosa que me toca bastante las narices cuando me pasa, por cierto. Porque suelo bloquearme, dar marcha atrás y huir por patas. A mi campo, con mis tomates del huerto, Edu y mi bici pintada con spray. Siempre he hecho lo mismo. Siempre no. Vale. Desde que tenia 14 años. ¿Porque esta vez tiene que ser distinta?


1 comentario:

Butaques i somnis dijo...

Me gustan más los tomates de huerto que los de maceta, aunque sería incapaz de ir a plantarlo yo. Soy hija del asfalto y no puedo vivir fuera de los escaparates.

Me encantaría que siguieras compartiendo tus tomates con nosotros, los urbanitas, aunque cada uno tenga que buscar su qué, cómo, cuándo, dónde y porqué.

Y crecer es una parte más de la vida, mi problema es que no he seguido un proceso normal, he intercalado partes, y ahora a los 27 me doy cuenta de que estoy viviendo algunas que tenía que haber vivido antes.