sábado, 25 de junio de 2011

EN LA CUERDA FLOJA Nach con Rapsusklei

Para mí es muy sencillo: la vida debería vivirse al límite. No hay que someterse a ninguna norma, ni dejarse influenciar por lo que otros puedan decir o pensar sobre ti. Hay que ver cada momento, cada idea, cada día, como un verdadero reto. Y entonces, sólo así, uno logrará vivir la vida... en la cuerda floja.

Mientras el papel se llena mi espíritu se vacía,
De todas formas lo prefiero a tu oficina, no podría
Ver pasar los días moviéndome igual que un autómata,
Elegí el salto mortal del acróbata, fui un nómada
Buscando verdades, dejé atrás tantas amistades
Y corazones partidos en dos mitades.
Tú, qué sabes de la incertidumbre
Del esfuerzo que supone elevar mis canciones hacia la cumbre
Y aunque el desamor me tumbe iré en mi propia dirección,
Soy un sastre del desastre, lastre en cada relación,
Un mago, enamorado del riesgo y de sus destellos
Y quienquiera que me quiera deberá lidiar con ello.
¿Qué le voy a hacer? Si vivo tranquilo en otra galaxia,
Si lo conocido me asfixia, no calma mi ansia,
Preso en la nostalgia, las hojas son mi elixir,
Andando en la cuerda floja, esta es la vida que elegí vivir.

Vivimos intensamente, como si el tiempo nos odiara,
Morimos por cada palabra sin temerle a nada.
Vivimos viendo cimas que están cada vez más cerca,
Morimos si la rutina vigila tras nuestra puerta.

Seguimos recargando el arma, vomitando el alma,
Escribiendo en malva, aguantando el peso en nuestra espalda.
Sólo nos salva la fe, es todo lo que tenemos,
La cuerda floja en nuestros pies no impide que abandonemos.

Soy funambulista, dueño de la cuerda floja,
Donde se ocultan los sueños, vivo detrás de una hoja.
Así vi al ataúd, igual que el tiempo que se esfuma,
Llevo encima aquella cruz por un poco de luz de luna.
He perdido tanto por no estar atento
Más que al boli y al papel y al recitar mi sentimiento,
He donado todo, he llorado mi sufrimiento,
Me he abandonado a mí ser y se lo he regalado al viento,
Por un pedazo de cielo, de las nubes formadas
Con poesías con sabor a caramelo.
Más cuando escribo sangro y duelo,
¿Qué me espera en el último peldaño de escalera hacia el anhelo?
O en el pozo de los deseos,
Perdí amigos, mujeres y placeres por verdaderos trofeos.
He perdido todo menos un tornillo,
Desde que somos aliados el bolígrafo y yo.

Vivimos intensamente, como si el tiempo nos odiara,
Morimos por cada palabra sin temerle a nada.
Vivimos viendo cimas que están cada vez más cerca,
Morimos si la rutina vigila tras nuestra puerta.

Seguimos recargando el arma, vomitando el alma,
Escribiendo en malva, aguantando el peso en nuestra espalda.
Sólo nos salva la fe, es todo lo que tenemos,
La cuerda floja en nuestros pies no impide que abandonemos.

Y aunque el suelo queme miro hacia alante aunque ande cansado,
Créeme, soy un amante que teme amar demasiado,
He aceptado mis dilemas, mis delirios, mis letargos,
He retado al equilibrio y no consigo derrotarlo.

He visto el presente a mi lado pasar de largo,
He llorado sangre escribiendo un pasado amargo,
He perdido el miedo y hasta el cielo de tu boca,
Mas yo vivo donde hasta la floja cuerda quedó loca.
Llamémosle la cuerda floja,
Plasmo mis escritos en la hoja
Con sagrada inspiración de luna roja.
Soy funambulista de palabras
Y equilibrio por todos los que defienden paradoja.

Por los que viven el ahora aunque haya ojos que les juzguen.
Por los que a veces se hunden, luego resurgen.
Por los que lo arriesgan todo por plasmar oro en sus hojas.
Por los que caminan solos viviendo en la cuerda floja.

Vivimos intensamente, como si el tiempo nos odiara,
Morimos por cada palabra sin temerle a nada.
Vivimos viendo cimas que están cada vez más cerca,
Morimos si la rutina vigila tras nuestra puerta.

Seguimos recargando el arma, vomitando el alma,
Escribiendo en malva, aguantando el peso en nuestra espalda.
Sólo nos salva la fe, es todo lo que tenemos,
La cuerda floja en nuestros pies no impide que abandonemos.

lunes, 20 de junio de 2011

HIROSHIMA MON AMOUR alain resnais

Y te encuentro a ti.
Te recuerdo.
¿Quien eres?
Me estás matando.
Eres mi vida.
¿Cómo iba a imaginarme yo que esta ciudad estuviera hecha a la medida del amor?
¿Cómo iba a imaginarme que estuvieras hecho a la medida de mi cuerpo mismo?
Me gustas. Que acontecimiento. Me gustas.
Que lentitud, de pronto. Que dulzura. Tu no puedes saber.
Me estas matando. Me haces bien. Me estas matando.
Eres mi vida.
Tengo tiempo de sobra.
Te lo ruego. Devórame. Deformame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú? ¿Por qué no tu en esta ciudad y en esta noche tan semejante a las demás que se confunde con ellas?
Te lo ruego.

Como tú, también yo intenté luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Y he olvidado, como tú. Como tú, deseé tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y de piedra. Luché por mi cuenta, con todas mis fuerzas, cada día, contra el horror de no comprender ya en absoluto el por qué de recordar. Y como tú, he olvidado.