lunes, 20 de junio de 2011

HIROSHIMA MON AMOUR alain resnais

Y te encuentro a ti.
Te recuerdo.
¿Quien eres?
Me estás matando.
Eres mi vida.
¿Cómo iba a imaginarme yo que esta ciudad estuviera hecha a la medida del amor?
¿Cómo iba a imaginarme que estuvieras hecho a la medida de mi cuerpo mismo?
Me gustas. Que acontecimiento. Me gustas.
Que lentitud, de pronto. Que dulzura. Tu no puedes saber.
Me estas matando. Me haces bien. Me estas matando.
Eres mi vida.
Tengo tiempo de sobra.
Te lo ruego. Devórame. Deformame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú? ¿Por qué no tu en esta ciudad y en esta noche tan semejante a las demás que se confunde con ellas?
Te lo ruego.

Como tú, también yo intenté luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Y he olvidado, como tú. Como tú, deseé tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y de piedra. Luché por mi cuenta, con todas mis fuerzas, cada día, contra el horror de no comprender ya en absoluto el por qué de recordar. Y como tú, he olvidado.


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